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EL CIELO

17

Cambios de estado de los ángeles en el Cielo

154. Por cambios del estado de los ángeles se entiende sus cambios con respecto al amor y a la fe, y por consiguiente a la sabiduría y a la inteligencia, es decir con respecto al estado de su vida. Estado se dice de la vida y lo que pertenece a la vida, y siendo la vida de los ángeles la vida del amor y de la fe, y por consiguiente de la sabiduría e inteligencia, se dice con respecto a ellos estados, y se llaman estados del amor y de la fe, así como estados de la sabiduría y de la inteligencia. Explicaremos ahora de que manera estos estados mudan en los ángeles.

155. Los ángeles no se hallan constantemente en el mismo estado con respecto al amor, y por consiguiente tampoco con respecto a la sabiduría, porque toda su sabiduría procede del amor y es conforme a este. Ora se hallan en un estado de amor muy intenso, ora en un estado de amor menos intenso; este disminuye por grados desde su máximo hasta su mínimo; cuando se hallan en el máximo grado de su amor se hallan en la luz y en el calor de su vida, o sea en su esplendor y en su goce; cuando se hallan en su mínimo grado están en sombra y frío o sea en su oscuridad y sinsabor: desde el último grado vuelven a subir al primero, y así sucesivamente; estas alternaciones se verifican por orden sucesivo, una tras otra, con variación. Estos estados se siguen como las variaciones del estado de luz y sombra, de calor y frío, o como la mañana, el mediodía, la tarde y la noche de cada día en el mundo; con variación constante durante el año; también corresponden, la mañana al estado de su amor en claridad; el mediodía al estado de su sabiduría en claridad, la tarde al estado de su amor en sombra, y la noche al estado de absoluta carencia de amor y sabiduría; pero sépase que no hay correspondencia entre la noche y el estado de vida de aquellos que están en el cielo, pero hay correspondencia entre este estado y el dilúculo que precede a la mañana; la noche tiene correspondencia con los que están en el infierno. Es a causa de esta correspondencia que en el Verbo días y años significan estados de vida en general; calor y luz amor y sabiduría; la mañana el primero y sumo grado del amor; el mediodía sabiduría en su luz; la tarde sabiduría en su sombra; el dilúculo el crepúsculo que precede a la mañana; la noche, por el contrario, privación del amor y de la sabiduría.

156. Con el estado interior, que es el estado del amor y de la sabiduría de los ángeles muda también el estado de las varias cosas que se hallan fuera de ellos y que aparecen delante de sus ojos; porque las cosas que se hallan fuera de ellos toman aspecto según aquellas que se hallan en su interior; pero cuales y como son estas cosas se dirá más adelante, donde trataremos de Representaciones y Apariencias en el cielo.

157. Todo ángel experimenta y atraviesa tales cambios de estado, y en común también cada sociedad, aunque cada uno de diferente manera, por la causa de que difieren en amor y sabiduría, siendo así que los que se hallan en el medio están en un estado más perfecto que los que se hallan alrededor hasta los lindes (véase más arriba, n. 43 y 128); pero sería demasiado largo explicar las diferencias; puesto que cada uno experimenta mutaciones con arreglo a la calidad de su amor y de su fe, resulta que algunos se hallan en esplendor y goce mientras que otros se hallan en oscuridad y sinsabor, y esto simultáneamente dentro de una misma sociedad; y además de diferente manera en cada una de las sociedades, y en las sociedades del reino celestial de otro modo que en las sociedades del reino espiritual. Las diferencias entre sus mutaciones de estado son en general como las variaciones de estado de los días en los diferentes climas en la tierra, porque allí hay quienes tienen la mañana mientras otros tienen la tarde, y también quienes tienen calor mientras otros tienen frío, y viceversa.

158. Me ha sido explicado por el cielo la causa de haber allí tales mutaciones de estados. Dijeron los ángeles que las causas son varias; la primera, que el goce de la vida y del cielo, el cual tienen por el amor y por la sabiduría que vienen del Señor, disminuiría gradualmente en valor en caso de permanecer en él continuamente, como acontece con los que disfrutan de delicias y placeres sin variación; la segunda causa es que ellos, lo mismo que los hombres, tienen un propio, siendo este propio amor a sí mismo; que todos los que están en el cielo son apartados de su propio, y que cuanto por el Señor son apartados del mismo tanto se hallan en amor y sabiduría, pero cuanto no son apartados tanto se hallan en amor a sí mismo; y que puesto que cada uno ama a su propio, lo cual atrae, tienen mutaciones de estado o sea cambios sucesivos. La tercera causa es que así se perfeccionan, puesto que así aprenden a mantenerse en el amor al Señor y detenerse del amor a sí mismo, y también que por las modificaciones de goce y sinsabor la percepción y la sensación del bien se hacen más exquisitas. Añadieron que el Señor no causa las mutaciones de sus estados, puesto que el Señor como sol siempre influye con calor y luz, esto es, con amor y sabiduría; sino que ellos mismos son la causa, por amar su propio, lo cual siempre distrae. Esto puede ilustrarse por una comparación con el sol del mundo; que en este no se halla la causa de las variaciones del estado del calor y del frío, o de la luz y de la sombra, de cada año y de cada día, puesto que permanece inmóvil, sino que la causa se halla en la tierra.

159. Se me ha enseñado el aspecto del Señor apareciendo como sol a los ángeles del reino celestial en su primero, segundo y tercer estado. Apareció el Señor como sol, primero rutilante y radiante de un esplendor indescriptible; dijese que así aparece el Señor como sol a los ángeles en su primer estado; luego se vio un grande círculo oscuro alrededor del sol, empezando por esta causa a disminuir el esplendor y el fulgor por los cuales antes brillaba tanto: dijese que así aparece el Señor en el segundo estado; después vi oscurecer el círculo más y más, apareciendo el sol a consecuencia de esto menos rutilante, y así gradualmente hasta que por fin resultó de un blanco resplandeciente; dijese que así aparecía a ellos el sol en el tercer estado; después de esto se vio aquel punto blanco resplandeciente moverse hacia la izquierda, hacia la luna del cielo, y añadirse a la luz de esta, por lo cual la luna entonces brillaba sobremanera; dijese que este era el primer estado de los que están en el reino espiritual, y que las mutaciones de estado en ambos reinos cambian de esta manera, sin embargo no en su totalidad, sino en una sociedad después de otra; y además que estas mutaciones no se verifican con regularidad, sino que sobrevienen, ora temprano ora tarde, cogiéndoles de imprevisto. Dijeron además que el sol en sí mismo no sufre variación; tampoco se mueve, sin embargo parece así según el estado de ellos en sus sucesivos progresos, por la razón de que el Señor aparece a cada uno conforme su estado, es decir, rutilante a los que se hallan en amor intenso, menos rutilante y finalmente de un blanco resplandeciente, en la medida en que disminuye el amor; y que la calidad de su estado fue representado por el círculo oscuro el cual parecía causar aquellas variaciones en el sol en cuanto a su llama y a su luz.

160. Cuando los ángeles se hallan en el último estado, es decir, cuando se hallan en su propio, empiezan a entristecerse; he hablado con ellos mientras se hallaban en este estado y he notado su tristeza, pero dijeron que tenían la esperanza de pronto volver a su primer estado, es decir, volver al cielo, porque para ellos el cielo es hallarse apartados de su propio.

161. En los infiernos hay también mutaciones de estado pero de esto se hablará más adelante, donde se tratará de los infiernos.

Elsiguiente capítulo[18] §§ 162—169 El tiempo en el Cielo

El capítulo previo[16] §§ 141—153 Las cuatro partes del Cielo o los cuatro puntos cardinales